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Ascensión al Posets (Julio 2009)

Aprovecho cinco minutos de receso del estudio para escribir las impresiones y vivencias de la última ascensión a un 3000: el Posets. Se encuentra en el Valle de Eriste, en Benasque. Pasamos la noche del sábado en el refugio de Orús y comenzamos la subida a las 6.15 de la mañana.

Gracias al buen hacer del equipo, pudimos encontrar una Misa el sábado a primera hora de la tarde, cosa francamente difícil. Para los amantes de la montaña y de la eucaristía, cultivar estas dos querencias no siempre resulta posible. El caso es que a Remei no se le pone nada por delante y consiguió que un tal Don Miguel nos celebrase "misa a la carta", en concreto a las 3.45 p.m. Allí estábamos, en el centro de un santuario situado en lo alto de la montaña, celebrando con Jesucristo su pasíón, muerte y resurrección. Tuve ocasión, gracias a la breve homilía, de saber que el Papa ha decidido dedicar un año a los sacerdotes; me alegró,ciertamente, la Iglesia está necesitada de más curas y de la renovación interior de muchos de ellos...

Con estas intenciones llegamos al refugio alrededor de las nueve de la noche, a punto de plegar la mayor parte de los montañeros para descansar el sueño de los justos. Por suerte, pudimos hablar con unos y otros para hacer nuestras previsiones: levantada, climatología, etc. Paso un tupido velo por el "memento noctae", breve y movido donde los haya: tuvimos un dueto de Wagner, paseíllos rocieros al cuarto de baño, visita inmisericorde de  tormentas sonoras... Total, que a las 5.30 una menda se resistía a plegar el saco con una serie de argumentos tan poco convincentes que, aún no habían pasado cinco minutos, cuando me encontraba con el resto de mi equipo en la mesa, desayunando  y dispuesta para salir.

La subida fue preciosa, aunque el día no acompañaba demasiado. Disfrutamos mucho del paisaje, especialmente la "canal", cubierta por completo de nieve y con unas vistas en nuestras espaldas espectaculares. La cima no se veía porque el día estaba con neblina. Fue muy grato caminar junto a 11 montañeros que hicieron de buen samaritano siempre que hizo falta y con los que pudimos compartir calcetines, comida, guantes y mucha conversación...

Tardamos poco más de 4 horas de subida. No hay un sólo tramo llano, es literalmente cuesta arriba de principio a fin. Como siempre, la última hora de bajada fue para mí lastimosa: pinché y se me iban las rodillas, con lo cual, tuve que hacer esfuerzos ímprovos con los brazos para moverme con los palos: Miguel Angel, con quien hice parte de la bajada, me recomendó ponerme rodilleras, ocsa que haré en la próxima ocasión porque, como suelo repetir casi proverbialmente: no estoy cansada, sólo  me bailan las rodillas y.. ¡no sé por qué! 

 

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: jt

Pero qué bien te lo pasas...

Fecha: 13/07/2009 11:06.


gravatar.comAutor: Estelius

Ese tipo de ascensiones te hacen disfrutar del planeta tierra y sus estupendas características, especialmente si tienes un grupo de amigos con quien compartirlas, aunque también hay montañeros a los que les gusta la soledad en el camino a la cumbre.

Fecha: 13/07/2009 23:15.


gravatar.comAutor: Dolores

Hola Estelius; efectivamente, la montaña tiene fuerza de atracción sólo o acompañado; yo, personalmente, prefiero ir siempre acompañada de gente. Eso no quita que busque momentos de soledad en la marcha. Son necesarios para saborear toda la belleza que encierra

Fecha: 14/07/2009 09:34.


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