Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2009.



Ascensión al Posets (Julio 2009)

Aprovecho cinco minutos de receso del estudio para escribir las impresiones y vivencias de la última ascensión a un 3000: el Posets. Se encuentra en el Valle de Eriste, en Benasque. Pasamos la noche del sábado en el refugio de Orús y comenzamos la subida a las 6.15 de la mañana.

Gracias al buen hacer del equipo, pudimos encontrar una Misa el sábado a primera hora de la tarde, cosa francamente difícil. Para los amantes de la montaña y de la eucaristía, cultivar estas dos querencias no siempre resulta posible. El caso es que a Remei no se le pone nada por delante y consiguió que un tal Don Miguel nos celebrase "misa a la carta", en concreto a las 3.45 p.m. Allí estábamos, en el centro de un santuario situado en lo alto de la montaña, celebrando con Jesucristo su pasíón, muerte y resurrección. Tuve ocasión, gracias a la breve homilía, de saber que el Papa ha decidido dedicar un año a los sacerdotes; me alegró,ciertamente, la Iglesia está necesitada de más curas y de la renovación interior de muchos de ellos...

Con estas intenciones llegamos al refugio alrededor de las nueve de la noche, a punto de plegar la mayor parte de los montañeros para descansar el sueño de los justos. Por suerte, pudimos hablar con unos y otros para hacer nuestras previsiones: levantada, climatología, etc. Paso un tupido velo por el "memento noctae", breve y movido donde los haya: tuvimos un dueto de Wagner, paseíllos rocieros al cuarto de baño, visita inmisericorde de  tormentas sonoras... Total, que a las 5.30 una menda se resistía a plegar el saco con una serie de argumentos tan poco convincentes que, aún no habían pasado cinco minutos, cuando me encontraba con el resto de mi equipo en la mesa, desayunando  y dispuesta para salir.

La subida fue preciosa, aunque el día no acompañaba demasiado. Disfrutamos mucho del paisaje, especialmente la "canal", cubierta por completo de nieve y con unas vistas en nuestras espaldas espectaculares. La cima no se veía porque el día estaba con neblina. Fue muy grato caminar junto a 11 montañeros que hicieron de buen samaritano siempre que hizo falta y con los que pudimos compartir calcetines, comida, guantes y mucha conversación...

Tardamos poco más de 4 horas de subida. No hay un sólo tramo llano, es literalmente cuesta arriba de principio a fin. Como siempre, la última hora de bajada fue para mí lastimosa: pinché y se me iban las rodillas, con lo cual, tuve que hacer esfuerzos ímprovos con los brazos para moverme con los palos: Miguel Angel, con quien hice parte de la bajada, me recomendó ponerme rodilleras, ocsa que haré en la próxima ocasión porque, como suelo repetir casi proverbialmente: no estoy cansada, sólo  me bailan las rodillas y.. ¡no sé por qué! 

 

Mi vida al aire libre

De adolescente, cuando me lamentaba ante mis amigos de los procedimientos didácticos de mi padre, ellos decían que ésta era la educación  francesa y que la educación francesa estaba muy bien. Que ellos no sabían nadar, ni montar en bicicleta, ni distinguir un cuco de un arrendajo porque no habían recibido educación francesa y que era un atraso. Que criar un crío entre algodones era arriesgado porque luego, cada vez que la vida le pasa factura, no sabe qué actitud adoptar

 

Con esta sentencia en boca de sus amigotes, concluye Delibes el magistral relato sobre cómo su padre le enseñó a montar en bicicleta. Es una escena cargada de humor fresco, que ha hecho que me riera en alto imaginándome al pobre "Miguelito" manteniendo el tipo dando vueltas, siempre la misma vuelta, para evitar "estolozarse" al intentar bajar.  Pensaba yo que la  educación entre algodones era un fenómeno reciente  pero, por lo deja entrever el autor, es algo atemporal, siempre ha habido papás proteccionistas en extremo...



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris