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La Libertad en Bug-Jargal

 

Hubo un tiempo en que era preciso –tal y como sostiene Rousseau- volver a revisar el contrato social, porque eran sistemáticamente ignoradas ciertas libertades individuales y colectivas.  Esto sucedía en Francia. Al otro lado del Gran Charco, las gentes que habían “escapado” de Inglaterra buscando una verdadera libertad de conciencia, disponían de la vida de otros seres humanos por el mero hecho de tener un color distinto. ¿Cómo puede haber tal disparidad de disposiciones en asambleas similares, Francesa una, americana, la otra?

Bug-Jargal, señor del Congo, es uno de los personajes de la novela de Víctor Hugo que lucha por restablecer el derecho a la vida, a la libertad y, por tanto, a la igualdad de derechos. Es el “Tío Tom” del Congo , que intentará restablecer el pacto social de una manera justa. No obstante, y a  pesar de su  empeño, sus aliados, los demás caudillos, cabecillas de las legiones de negros y de mulatos que asolaron Santo Domingo en 1791, pronto olvidarán su propósito, la igualdad y la libertad para todos,  y se harán generalísimos, grandes mariscales y príncipes soberanísimos de Su majestad católica de no se sabe dónde... Cambian las tornas y someten a los blancos como revancha del pasado recientísimo. Todo ello, junto con cierta  dosis de intriga y amor, hacen de Bug-Jargal una buena novela.

Esta obra de Víctor Hugo me recuerda en lago a Los miserables en cuanto a la denuncia social, pero se nota que es una de las primeras obras del autor. La escribió en quince días cuando apenas contaba con diecisiete años. Si bien es verdad que la modificó posteriormente antes de apareciera al gran público, conserva la frescura, el romanticismo, carente de resentimiento amargo que aparecerá en Los Miserables.

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