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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2010.

Retazos de Londres

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En este caso, el contenido tiene poco que ver con el continente; no sé si esta frase es adecuada para lo que quiero decir: que no voy a escribir demasiado de Londres; el único objetivo de estas líneas es quitar la publicidad que está atiborrando el blog. Según he leído, el único modo de conseguirlo es escribir en él. Espero que sea así...

Londres me está encantando con una pequeña salvedad, el tiempo; no puedo soportar la ausencia del sol, y eso que es verano, y eso que hemos tenido muchos momentos de sol; pero puedo atisbar la vida en lo más frío del duro invierno...

 

Una pregunta que me hizo el teacher en la academia fue la siguiente: If you were a millionere, where would you like to live?; le contesté sin pensarlo: If I were a millionere I would like to live in my city... Sobra el Why?, I hope...

Me encanta el batiburrillo de gente tan dispar culturalmente hablando; si bien es verdad, según me dijo Cathi, una journalist con la que quedo para hacer un exchange de inglés/español y con la que he llegado a congeniar mucho, que a los ingleses no les preocupa porque genera diferentes problemáticas, entre otras, en el tema educativo; y otra, no menos importante y actual, es el tema de las identidades culturales. Me gusta mucho quedar con ella, es interesantísima. Actualmente es consejera de la BBC y cualquier cosa de la que te habla, te enriquece.

Qué mas me gusta de Londres. Sin duda, su ambiente y vidilla musical; he podido estar en el Royal Albert Hall por el módico precio de 5 pounds; eso sí, en la arena con un tufillo nada aconsejable. Intenté aislarme de lo puramente material y contingente para sumergirme en la atmósfera espiritual y mágica de la música pero me resultó dificilillo, todo hay que decirlo. He podido estar en dos conciertos de jazz en un Bar muy cerca de donde vivo, el Digniti: Se lo recomiendo al que vaya. No es conocido, supongo, pero a mí me ha merecido la pena; my pocket no estaba para pizza-express, por ejemplo...

La vida aquí es carísima, así me lo parece a mí, pero sabiéndolo, puedes buscarte la vida y simplificiar tus necesidades invirtiendo en lo que te interesa...El transporte es inevitable, si vives lejos del centro, como es mi caso, pero voy siempre en autobús que es la mitad de precio; eso sí, puedo permitírmelo porque no tengo que estar a las 8 de la mañana en clase.

Compensa ese encarecimiento de la vida en general la realidad de que la mayor parte de los museos son de entrada libre. He podido vivitar el Brithis y la National Gallery las veces que querido sin hacer una cola. Aún no he ido a la Tate, no sé si iré, ni a la Tate Britain, a la que sí quiero ir. Por cierto, la National Portrait es espectacular, aunque no se le conoce tanto. Está al ladito de la National...

Qué más cosas, he pateado abundantemente la famosa calle Charing Cross Road; me han gustado muchísimo sus librerías.

De la gente inglesa creo que no puedo opinar porque no me he topado muchísimo con ellos, espero conseguir calarlos un poquito más el tiempo que me queda.

 

Dejo estos retazos con la esperanza de que desaparezcan los anuncios...

By, see you late!

Una tarde en South Bank

Tenía hoy el "corasón partío" como diría Alejandro Sanz. Por un lado, se iba un grupo de compañeros de fatigas de una de las clases de inglés, "all the people from Italy", y querían que nos fuéramos a comer por ahí; por otro lado, tenía una cita prevista desde la semana pasada con Cathi, mi "amiga" periodista,  lo entrecomillo pero la realidad es que hay feeling. He optado por mantenerme fiel a mi cita; mis colegas italianos me habían avisado demasiado tarde y, por otra parte, puedo darles un beso de despedida mañana en clase...

Había quedado en un bar and restaurant que se encuentra en el Royal Festival Hall y me ha encantado; si queréis la referencia exacta podéis acudir a esta web:

www.skylonrestaurant.co.uk

Según me ha contado mi amiga, esa zona se construyó en los años de la postguerra, en torno a los años 50, si no recuerdo mal, en plan futurista. Tiene unas vistas espectaculares al Támesis; situado entre dos puentes, el puente Westminster y el de Hungerdord. Bueno, de esto último no estoy segura. Como anécdota, hace relativamente poco fue remodelado y se procuró reconstruir exactamente igual que en la época, las mismas sillas, lámparas, etc. Nos hemos tomado un Ribera y, sin más pretensiones, como suele ser habitual cuando uno encuentra  agusto, hemos resuelto el mundo y nos hemos reído un rato.

Cathi se define como una mujer bastante feminista; yo no tanto, la verdad... y le he dicho que está muy bien que sea defensora de los derechos de la mujer (yo también, of course), pero que debería aprovecharse un poco más del genio femenino de vez en cuando y "utilizar", si se me permite emplear una expresión tan fea para hablar de las relaciones humanas, a los hombres de vez en cuando; un ejemplo, fisiológicamente el hombre es más fuerte que la mujer, salvo raras excepciones; pues bien, yo, cuando puedo, hago que el varón se sienta fuerte y viril subiendo mi pesada maleta en el tren; él se enorgullece por ayudar a una mujer endeble y yo me paso la mano por la frente como señal de alivio por no tener que subir semejante muerto, así pues, todos contentos...

En fin, tonterías como estas y pequeños detalles triviales de nuestra semana han sido el tema de conversación, ya sabes, mitad en inglés, mitad en español...

 


Esperando el Bus

El modo habitual que tengo para ir a la Academia desde mi casa es el Autobús, en concreto, cojo el número 82, que hace un recorrido desde North Finchley a Victoria. Suelo tardar una hora aproximadamente, incluyendo los 15 minutos que tengo que andar hasta la Academia (Oxford Street). Lógicamente, dos horas diarias viajando dan para mucho.

Por las mañanas aprovecho para repasar la materia explicada el día anterior y me abstraigo casi por completo de lo que pasa a mi alrededor. Quizá más de un viajero me haya tomado poco menos que por loca, porque suelo repetir frases del libro en alto (en fin, un pequeño susurro que con el ruido del bus puede ser imperceptible a la mayoría pero no a mi vecino...); el caso es que estoy tan acostumbrada que hace un par de días me pasé de parada y aterricé al final de la línea. Como iba justísima de tiempo, no me quedó más remedio que meterme en el metro para no perder la primera hora de clase; puff, por los pelos...

En cambio por las tardes puedo observar un poquito más el panorama que me rodea. En la parada se recoge a pasajeros de unas cuantas líneas además del 82; de hecho, por la tarde, podemos estar cuarenta personas. Me sorprende el orden y la parsimonia con la que habitualmente la gente sube al bus. rara vez he experimentado un empujón o una palabra malsonante. (Claro,entre paréntesis, no tengo mucha idea de inglés y menos de sus palabrotas, pero creo que cuando alguien dice un taco en la lengua que se sea se percibe un algo extraño y desapacible en el rictus del parlante...). En general, por lo que yo he visto, la gente sube con muchísima elegancia y orden a buscar su sitio...

Siempre hay excepciones, claro. Sin ir mas lejos, hace más de una semana presencié una escena patética; dos señoras de edad más que madura, se enzarzaron acaloradamente una vez sentadas, una al lado de la otra. No sé el motivo, sólo podía  escuchar que se trataba del sitio, a lo mejor las dos querían la ventana, o ninguna, o yo que sé qué demonios les pasó. El caso, se pasaron todo el trayecto discutiendo sin parar. Me extrañó; de todas formas  lo que más me  sorprendió es que la parsimonia inglesa se transformó en pasotismo total: nadie medió entre las dos mujeres que acabaron casi literalmente de los pelos...

Paradojas de la vida...

En más de una ocasión, el driver nos ha dejado tirados a mitad de trayecto, sin más explicaciones. Todo el mundo parece estar de acuerdo menos yo que le pido educadamente una explicación y una salida, claro, quiero llegar a casa o a la academia, depende del momento. El buen hombre sube los hombros, baja un poco la cabeza y me mira (quiero pensar) apaciblemente, además de darme un ticket para no pagar dos veces... Ayer fue el último día que me dejó tirada; entablé conversación con una chica y le pregunté que por qué nos pasaba eso, que no era la primera vez; arqueó ligeramente las cejas y me contestó que no sabía e ironicamente apuntó: ¿estará cansado?; sonrió flemáticamente y continuó leyendo el newspaper...

Decía en otro post que Londres me resulta completamente cosmopolita; el bus es buen ejemplo de ello. Puedo tener a mi izquierda un indio con ojos de fuego; a mi derecha una china con el móvil en la oreja con un ensordecedor toniquete, ¿por qué gritan tanto los chinos cuando hablan entre ellos?; en frente un hombre negro corpulento y con traje de chaqueta y, a su lado, con tres o cuatro churumbeles, una musulmana tapada de los pies a la cabeza... Y yo con mi English'book... Curioso, ¿no?. Me gusta, no me gusta; experimento una mezcla de sentimientos...

Anécdotas de un bus en Londres...

 

Sargent and the sea

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He tenido la suerte de estar en la exposición temporal sobre John Singer Sargent; un pintor de origen italiano que vivió en Amércia (1856-1925). La obra del pintor se expone en  la Royal Academy of Arts, situada en Picadilly

En la Tate Britain, pude descubrir algunas de sus obras, pero hoy me encontrado con la gratísima sorpresa de un pintor polifacético y genial. La exposición presenta unos 80 cuadros: al óleo y acuarelas, con una temática no especialmente familiar del pintor: el mar. Una sala está habilitada con cuadros del Atlántico, fruto de su primer viaje (despés de ser expatriado) a EE.UU; en otras salas, se exponeen cuadros de Capri, Venecia, Normandía y Britania (las costas inglesas, no me acuerdo del sitio). Los de Britania y los de Capri me han encantado. Éstos últimos tenían una serie de niños en la playa que me ha recordado a Sorolla, si ser parecido en absoluto, pero me ha venido a la cabeza la casa de Sorolla en Madrid.

24/08/2010 19:45 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

Libertad

"La persona es libre cuando se pertenece a sí misma; el esclavo, por el contrario, pertenece a su dueño. Así, quien actúa espontáneamente, actúa libremente, mientras que quien recibe su impulso de otro, no actúa libremente. Así pues, quien evita el mal, no porque es un mal, sino porque hay un mandamiento de Dios, no es libre. Por el contrario, quien evita el mal porque es mal, éste es libre" (Santo Tomás de Aquino, "Comentario a la II Epístola a los Corintios", cap. 3 lecc. 3).

29/08/2010 19:53 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.


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