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Truman Capote y Niños en su cumpleaños

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Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit. No sé muy bien qué decir al respecto; a fin de cuentas, ella sólo tenía diez años y sin embargo los de este pueblo no la olvidaremos. Y es que nunca hizo algo común y corriente, al menos no desde la primera vez que la vimos, y eso fue hace un año.

Fue precisamente ayer por la tarde en el autobús de las 6.30 donde leí esta pequeña obrita de 61 deliciosas páginas...

 Narra un año de vida de varios chiquillos en un pequeño pueblo en Alabama a mitad del siglo XX. Se celebra el cumple de uno de los chavales del pueblo cuando aparece una chiquilla de no más de 10 años, Miss Bobbit, una cría con  muchísimo desparpajo. Billy Bob, al verla, se queda enamorado, al igual que su amigo, Preacher Star. Los dos chavales se enfrentan por la conquista del amor de la chica hasta que, un autobús, acabará con la vida de Miss Bobbit... 

 Brevísima novela pero muy significativa en la literatura de Truman según he leído, en el sentido de introspección en su porpia infancia a través de estas recreaciones literarias.  Me ha recordado a sus cuentos de Navidad y a otro libro suyo, encantadoramente tierno: el arpa de hierba, donde refleja su infancia junto a dos curiosas tías en esos paisajes de la América profunda.

Precioso relato...

apenas balbuceo tu nombre

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apenas balbuceo tu nombre...

creo que ya no caigo en la soberbia que habitaba mi corazón,  maduro y curtido, pero resistible a la cera de la humildad...

creo que de un tiempo a esta parte, han pasado unos años, me atrevo a mirarme en tí  y a mostrarme como soy, sin máscaras que encubren mi grandeza y mi miseria

creo que a fuerza de golpes (cuántos he necesitado) vas esculpiendo algo bonito y deseado para tí; quiero gustarte, hacerte sonreir, quiero que me mires con ternura, y para eso, necesito palparte más, te siento lejano, apenas balbuceo tu nombre...

en estos días de privamera, de nuevo, tengo el corazón herido: pregustar y no poseer, saber lo que me espera pero no alcanzarlo aún, mirar viendo entreveladamente, sigo siendo miope en los sentidos y en las potencias del alma!!!!

siento que te siento lejano, que sigo balbuceando tu nombre...



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