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Esperando el Bus

El modo habitual que tengo para ir a la Academia desde mi casa es el Autobús, en concreto, cojo el número 82, que hace un recorrido desde North Finchley a Victoria. Suelo tardar una hora aproximadamente, incluyendo los 15 minutos que tengo que andar hasta la Academia (Oxford Street). Lógicamente, dos horas diarias viajando dan para mucho.

Por las mañanas aprovecho para repasar la materia explicada el día anterior y me abstraigo casi por completo de lo que pasa a mi alrededor. Quizá más de un viajero me haya tomado poco menos que por loca, porque suelo repetir frases del libro en alto (en fin, un pequeño susurro que con el ruido del bus puede ser imperceptible a la mayoría pero no a mi vecino...); el caso es que estoy tan acostumbrada que hace un par de días me pasé de parada y aterricé al final de la línea. Como iba justísima de tiempo, no me quedó más remedio que meterme en el metro para no perder la primera hora de clase; puff, por los pelos...

En cambio por las tardes puedo observar un poquito más el panorama que me rodea. En la parada se recoge a pasajeros de unas cuantas líneas además del 82; de hecho, por la tarde, podemos estar cuarenta personas. Me sorprende el orden y la parsimonia con la que habitualmente la gente sube al bus. rara vez he experimentado un empujón o una palabra malsonante. (Claro,entre paréntesis, no tengo mucha idea de inglés y menos de sus palabrotas, pero creo que cuando alguien dice un taco en la lengua que se sea se percibe un algo extraño y desapacible en el rictus del parlante...). En general, por lo que yo he visto, la gente sube con muchísima elegancia y orden a buscar su sitio...

Siempre hay excepciones, claro. Sin ir mas lejos, hace más de una semana presencié una escena patética; dos señoras de edad más que madura, se enzarzaron acaloradamente una vez sentadas, una al lado de la otra. No sé el motivo, sólo podía  escuchar que se trataba del sitio, a lo mejor las dos querían la ventana, o ninguna, o yo que sé qué demonios les pasó. El caso, se pasaron todo el trayecto discutiendo sin parar. Me extrañó; de todas formas  lo que más me  sorprendió es que la parsimonia inglesa se transformó en pasotismo total: nadie medió entre las dos mujeres que acabaron casi literalmente de los pelos...

Paradojas de la vida...

En más de una ocasión, el driver nos ha dejado tirados a mitad de trayecto, sin más explicaciones. Todo el mundo parece estar de acuerdo menos yo que le pido educadamente una explicación y una salida, claro, quiero llegar a casa o a la academia, depende del momento. El buen hombre sube los hombros, baja un poco la cabeza y me mira (quiero pensar) apaciblemente, además de darme un ticket para no pagar dos veces... Ayer fue el último día que me dejó tirada; entablé conversación con una chica y le pregunté que por qué nos pasaba eso, que no era la primera vez; arqueó ligeramente las cejas y me contestó que no sabía e ironicamente apuntó: ¿estará cansado?; sonrió flemáticamente y continuó leyendo el newspaper...

Decía en otro post que Londres me resulta completamente cosmopolita; el bus es buen ejemplo de ello. Puedo tener a mi izquierda un indio con ojos de fuego; a mi derecha una china con el móvil en la oreja con un ensordecedor toniquete, ¿por qué gritan tanto los chinos cuando hablan entre ellos?; en frente un hombre negro corpulento y con traje de chaqueta y, a su lado, con tres o cuatro churumbeles, una musulmana tapada de los pies a la cabeza... Y yo con mi English'book... Curioso, ¿no?. Me gusta, no me gusta; experimento una mezcla de sentimientos...

Anécdotas de un bus en Londres...

 

Una tarde en South Bank

Tenía hoy el "corasón partío" como diría Alejandro Sanz. Por un lado, se iba un grupo de compañeros de fatigas de una de las clases de inglés, "all the people from Italy", y querían que nos fuéramos a comer por ahí; por otro lado, tenía una cita prevista desde la semana pasada con Cathi, mi "amiga" periodista,  lo entrecomillo pero la realidad es que hay feeling. He optado por mantenerme fiel a mi cita; mis colegas italianos me habían avisado demasiado tarde y, por otra parte, puedo darles un beso de despedida mañana en clase...

Había quedado en un bar and restaurant que se encuentra en el Royal Festival Hall y me ha encantado; si queréis la referencia exacta podéis acudir a esta web:

www.skylonrestaurant.co.uk

Según me ha contado mi amiga, esa zona se construyó en los años de la postguerra, en torno a los años 50, si no recuerdo mal, en plan futurista. Tiene unas vistas espectaculares al Támesis; situado entre dos puentes, el puente Westminster y el de Hungerdord. Bueno, de esto último no estoy segura. Como anécdota, hace relativamente poco fue remodelado y se procuró reconstruir exactamente igual que en la época, las mismas sillas, lámparas, etc. Nos hemos tomado un Ribera y, sin más pretensiones, como suele ser habitual cuando uno encuentra  agusto, hemos resuelto el mundo y nos hemos reído un rato.

Cathi se define como una mujer bastante feminista; yo no tanto, la verdad... y le he dicho que está muy bien que sea defensora de los derechos de la mujer (yo también, of course), pero que debería aprovecharse un poco más del genio femenino de vez en cuando y "utilizar", si se me permite emplear una expresión tan fea para hablar de las relaciones humanas, a los hombres de vez en cuando; un ejemplo, fisiológicamente el hombre es más fuerte que la mujer, salvo raras excepciones; pues bien, yo, cuando puedo, hago que el varón se sienta fuerte y viril subiendo mi pesada maleta en el tren; él se enorgullece por ayudar a una mujer endeble y yo me paso la mano por la frente como señal de alivio por no tener que subir semejante muerto, así pues, todos contentos...

En fin, tonterías como estas y pequeños detalles triviales de nuestra semana han sido el tema de conversación, ya sabes, mitad en inglés, mitad en español...

 
19/08/2010 23:03 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

Retazos de Londres

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En este caso, el contenido tiene poco que ver con el continente; no sé si esta frase es adecuada para lo que quiero decir: que no voy a escribir demasiado de Londres; el único objetivo de estas líneas es quitar la publicidad que está atiborrando el blog. Según he leído, el único modo de conseguirlo es escribir en él. Espero que sea así...

Londres me está encantando con una pequeña salvedad, el tiempo; no puedo soportar la ausencia del sol, y eso que es verano, y eso que hemos tenido muchos momentos de sol; pero puedo atisbar la vida en lo más frío del duro invierno...

 

Una pregunta que me hizo el teacher en la academia fue la siguiente: If you were a millionere, where would you like to live?; le contesté sin pensarlo: If I were a millionere I would like to live in my city... Sobra el Why?, I hope...

Me encanta el batiburrillo de gente tan dispar culturalmente hablando; si bien es verdad, según me dijo Cathi, una journalist con la que quedo para hacer un exchange de inglés/español y con la que he llegado a congeniar mucho, que a los ingleses no les preocupa porque genera diferentes problemáticas, entre otras, en el tema educativo; y otra, no menos importante y actual, es el tema de las identidades culturales. Me gusta mucho quedar con ella, es interesantísima. Actualmente es consejera de la BBC y cualquier cosa de la que te habla, te enriquece.

Qué mas me gusta de Londres. Sin duda, su ambiente y vidilla musical; he podido estar en el Royal Albert Hall por el módico precio de 5 pounds; eso sí, en la arena con un tufillo nada aconsejable. Intenté aislarme de lo puramente material y contingente para sumergirme en la atmósfera espiritual y mágica de la música pero me resultó dificilillo, todo hay que decirlo. He podido estar en dos conciertos de jazz en un Bar muy cerca de donde vivo, el Digniti: Se lo recomiendo al que vaya. No es conocido, supongo, pero a mí me ha merecido la pena; my pocket no estaba para pizza-express, por ejemplo...

La vida aquí es carísima, así me lo parece a mí, pero sabiéndolo, puedes buscarte la vida y simplificiar tus necesidades invirtiendo en lo que te interesa...El transporte es inevitable, si vives lejos del centro, como es mi caso, pero voy siempre en autobús que es la mitad de precio; eso sí, puedo permitírmelo porque no tengo que estar a las 8 de la mañana en clase.

Compensa ese encarecimiento de la vida en general la realidad de que la mayor parte de los museos son de entrada libre. He podido vivitar el Brithis y la National Gallery las veces que querido sin hacer una cola. Aún no he ido a la Tate, no sé si iré, ni a la Tate Britain, a la que sí quiero ir. Por cierto, la National Portrait es espectacular, aunque no se le conoce tanto. Está al ladito de la National...

Qué más cosas, he pateado abundantemente la famosa calle Charing Cross Road; me han gustado muchísimo sus librerías.

De la gente inglesa creo que no puedo opinar porque no me he topado muchísimo con ellos, espero conseguir calarlos un poquito más el tiempo que me queda.

 

Dejo estos retazos con la esperanza de que desaparezcan los anuncios...

By, see you late!

La otra ascensión...

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Ya sé que mas de uno y más de dos pueden reirse de esta entrada mía un tanto poética, o cursi, según se mire. Está en su derecho y yo en el mío ...

Acabo de llegar de unos ejercicios espirituales en un marco inmejorable: una ventana abierta a los Pirineos... Los días elegidos intuyo que también son inmejorables: Semana Santa con Vigilia incluida.

Dos o tres cosas:

- con Dios todo tiene sentido, sin El en mi horizonte, qué absurdo casi todo

- cuántas veces me pierdo la "belleza escondida"; sólo después de haberla descubierto sé  que nada ni nadie puede equiparar su esplendor

- como siempre, la verdad intenta hacerse paso en mi vida. Cada paso hacia ella, aleja la confusión que me rodea

- la liturgia es la acción de Dios... el sábado santo he vuelto a experimentarlo: gracias una y mil veces

- Cristo camina a la resurreción: por favor, que no lo olvide en los momentos de cansancio

 

Cuando no hay palabras... Haití

Y es cierto, ¿qué se puede decir?, sobran las palabras, se las lleva el viento...; sólo sirven los hechos: ayuda material y espiritual; cualquier pequeño gesto de solidaridad será bienvenido en ese pedazo de Tierra nuestra que ha quedado lacerado por sus propias entrañas...

26/01/2010 22:51 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

¿dónde está la Navidad de mi infancia?

¿Dónde está la Navidad de mi infancia?. Lejos, muy lejos de donde me encuentro en estos momentos... Se diría que tengo dificultades para retomar el hilo de mis recuerdos infantiles y volver a sentir el espíritu de la Navidad como entonces.

Lo hablaba en cierto modo con una amiga el pasado  4 de enero. Recuerdo la llegada de aquellos días con verdadera alegría, contando con los deditos el tiempo que faltaba para la Nochebuena. Tengo en nebulosa los preparativos para la fiesta de la Navidad pero sí conservo muy fresco el "perfume de aquellos entrañables momentos": Villancicos de puerta en puerta para que cayera un buen aguinaldo, cena en el salón con las mejores galas de mesa y mantel, familia al completo compartiendo la dicha de estar juntos y bienavenidos, y espera silenciosa del momento mágico de los Reyes. Siempre hacía mis pequeñas reflexiones, solitarias, eran mías y las guardaba con mucho celo, sobre el regalo que nos hacían unos hombres generosos, poderosos, adivinadores de nuestros pensamientos porque no siempre traían lo que habíamos escrito en la carta, iban más allá, descubrían, por el cariño, aquello que sólo había hablado con mamá, o con papá... ¿no era increíble?. Con mi cabecita de niña, me costaba entender que esos mismos que me cubrían de regalos (no sé si muchos o pocos) dejaban desnudito a Jesús en un lugar poco apacible; ¿no les habrá dado mucha pena?; si traen regalos a todos los niños del mundo, ¿ cómo es que a Jesús le dan sólo oro, incienso y mirra?. El oro me decía algo; sin duda María y José podrán comprarle ropita y comida y hacer el viaje de vuelta a casa, pero, ¿la mirra?, ¿y el incienso?. Tampoco es que fuera más allá, pero siempre rondaba esa idea en mi cabeza cuando, año tras año, contemplaba el Belén y veía mi casa decorada con regalos para 5 niños...

Con lo racional que soy , agradezco haber nacido en un pueblo perdido del Sáhara Occidental, Dajtla, donde no recuerdo la existencia del televisor. ¿Por qué digo esto?. Porque lo que me traían los Reyes eran sorpresas, no las que me creaban las empresas comerciales sino las que a mí me gustaban de verdad. Había cabalgata con camellos de verdad y los reyes eran siempre los mismos... ¡menos mal! porque creo que habría digerido fatal la presencia de Reyes distintos. Podía aceptar que estuvieran en muchos sitios a la vez, porque eran Magos, pero que tuvieran caras, pelos y cabalgastas variadas no, eso no lo habría aceptado seguro y hubiera vuelto locos a mis padres con una sarta de preguntas de muy difícil respuesta..

¿Y ahora qué?. Evidentemente no espero a mis queridos Reyes Magos de la infancia con sus camellos pero, por qué no, añoro el espíritu navideño fetén, aquel prepararme po dentro para la venida del Rey de Reyes y Señor de Señores. Me ponen de mal humor los anuncios de TV, y mira que la veo poco, con sus continuas pulsiones hacia las compras, compras y más compras; tampoco me atraen los adornos callejeros con luces y estrellitas que pretenden "animar" el corazón del homo andante. Que no, hombre, que eso no es, que nos hemos empeñado en convertir el momento más grande de la vida un cristiano en una fiesta del consumo máximo. Claro que hay que esmerarse en la comidas de algunos días, y vestirse adecuadamente para la ocasión, pero también hay que acoger en el corazón la palabra de Dios que se nos encarna y compartir lo mío con el "vecino", eso sí que es grande, eso sí que es Navidad. Por eso, como dice mi abuela, Navidad es todos los días, sólo que el 24, el Niño Jesús se encarga de recordárnoslo por megafonía, porque hay mucho sordo entre el "rebaño"

08/01/2010 13:36 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

¿Se nos pide demasiado a los profesores?

Vengo de una reunión de disciplina en el colegio y tengo la cabeza como un cóctel... Intentaba explicar a mis compañeros que las medidas disciplinarias que se recogen en nuestro reglamento de régimen interno sirven para "reconducir las situaciones" y para educar; el castigo en sí, no es el objetivo sino un medio. Hacía referencia a algo de sentido común, creo, que se recoge en la legislación ad casum: a la hora de aplicar una sanción, se debe tener en cuenta las circunstancias familiares y personales de cada alumno. Teniendo en cuenta esto último, en alguna ocasión se verá preferible no expulsar a un alumno y hacerle trabajar extra en el propio centro. Aquí ha comenzado una discusión en la que no lográbamos ponernos de acuerdo. Para algunos, el profesor no puede asumir toda la responsabilidad, incluso la que les corresponde  a los padres en el tiempo que los niños están en sus casas; si un padre no está  nunca en casa, decía, no es mi problema, y no debo asumir yo el marrón de quedarme con el mirlo blanco de su hijo horas extras. En parte, no le falta razón a mi colega, se nos pide el oro y el moro , hasta hacerme cargo de lo que, en justicia, corresponde a los padres. De todas formas, nuestra profesión es exigente, la educación de la gente joven debería llevar implícito un plus de altruismo para hacer frente a la irresponsabilidad personal y social de tantas y tantos. La educación lo es todo; tenemos por delante una gran tarea que la sociedad coloca en nuestras manos y hay que ir a por todas... Cada cual que haga lo que pueda; cada chaval se lo merece, ¿ o no?

Otra de amigos... esta vez con sabor amargo

Un econtronazo fuerte con una amiga. Acabo de releer el e-mail que lo ha ocasionado. Contestaba a uno que me escribía en plan cariñoso, amigable, con frases bonitas como "he pensado cómo ayudarte a tí, que me has ayudado tanto a lo largo de mi vida.." en fin, un escrito al que he contestado con afecto sincero y con ganas de corresponder al don preciado de la amistad. Pues bien, lo he jodido, con la mejor de las intenciones he provocado un enfado; todavía no logro descifrar la intensidad del terremoto porque no la he visto vis a vis, pero lo intuyo, dejará huella. De todas formas, como decía ayer... los amigos están donde tienen que estar, lo demás me da igual. No se ha roto la amistad, pero sí he herido, y quiero recomponer la herida en la medida de mis posibilidades...

A raíz de esto, me doy cuenta de lo complicados que somos los seres humanos, y de la capacidad que tenemos para liar lo sencillo. No debería ser así, pero no siempre acabo de meterme en el pellejo ajeno, y en ese momento, lo fastidio, con la mejor de las intenciones si quieres, pero lo estropeo. Y lo siento, Dios sabe que lo siento, y ella, que me conoce, también.

Retazos de mis amigos

"Mis amigos están donde tienen que estar lo demás me da igual"... Así dice la letra de una canción de Siempre así...

Y así lo acabo de experimentar de nuevo hace unas horas en una subida a la montaña para celebrar el cumpleaños de una amiga.

No sé para tí, querido lector, qué metáfora es buena para la vida, a mí me resulta acertada en este momento la de la montaña. Me encuentro literalmente, "subiendo la montaña", cuesta arriba, con esfuerzo, con el aliento jadeante; no sé si llegaré a cumbrear, y qué ganas tengo de hacerlo, cómo anhelo ver desde la cima lo que ahora me impide la costosa subida. Pero el tema de este post no es la vida, ni la subida, me he ido por otros derroteros, y yo estaba con la amistad... que hace más llevadera la subida.

Hay amigos de fin de semana, amigos para jugar al tenis, amigos de interés, amigos con los que ligas, amigos con los que compartes una inquietud, un hobbie, con los que te entretienes un rato... Todos estos genitivos y preposiciones adulteran la amistad. El amigo lo es, a secas, y lo es, porque "está donde tiene que estar", que es contigo, a las duras y a las maduras. Por eso, descubrir que los tienes y que ahí están, es un motivo de gran alegría y de profundo agradecimiento; ahí los tengo y palpo que los tengo porque saben estar. Es cierto lo que dice la canción, lo demás me da igual. Con mis amigos, puedo subir esta montaña de la vida que en ocasiones se hace agotadora, pero no lo es tanto porque gracias a ellos haces un parón en el camino, y paladeas un chorrito de tinto de bota y una rebanada de pan con chorizo...¡qué placer saborear la amistad!

16/11/2009 17:52 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

¿En qué piensas?

Se diría que últimamente pienso poco... Es bueno pensar, indudablemente, es algo que nos define como personas, el hombre es un sujeto pensante.De todas formas, creo que no me equivoco al afirmar que, en ocasiones, viene bien dejar descansar las "neuronas" y probar , por un tiempo sólo, la suspensión de la mente en todo aquello que nos puede alterar... 

Sí, así como lo escribo, desde hace dos semanas estoy procurando una especie de nirvana mental que serene el agite interno que me caracteriza. No es fácil, puesto que el hombre es un animal de costumbres, y las mías, desde mi más tierna infancia, han ido por esos derroteros que tantos quebraderos de cabeza me han dado...

Jazz clásico

Sinceramente, no, lo mío no es la música,  soy consciente de mi limitación. Ahora bien, una cosa es mi incultura y otra mi gusto, que lo tengo, como todos, más o menos educado y si, me gusta escucharla, paladearla, regodearme en los instrumentos: ora el saxo, ora el bajo, aquí el piano, allí la batería... Ahhhh!, qué delicia... una de jazz clásico, por favor, para esos momentos de la tarde, cuando el sol está llegando al ocaso y saboreas una copita con un buen libro entre manos

 40 sinfonía de Mozart intrpretada por Thomas Hardin Trio

22/05/2009 20:38 wasantiya Enlace permanente. Varios No hay comentarios. Comentar.

Buena muerte, vida buena

Ayer fui afortunada y tuve un largo tiempo para reflexionar sobre algo tan obvio y tan desconcertante como la muerte. El motivo fue el esperado, acababa de fallecer el padre de una buena amiga y asistí al funeral que se celebraba para encomendar su alma al Dueño de la vida. Durante el funeral hice lo "propio", un poco más incómoda de lo habitual porque no había un pequeño hueco donde asentar el cuerpo. No obstante, intenté recogerme mentalmente para situarme, de corazón, cerca de mi amiga, de los suyos, y hacer acopio de la misercordia de Dios para Carlos, que así se llamaba el "difunto". Digo que hice lo propio, rezar de la mejor manera de que era capaz. No fue en ese momento cuando me dediqué a pensar. Por la tarde, después de comer, tenía que acercarme al médico de cabecera y pedirle  las pastillas que tomo para mitigar la persistente, pesada, pesadísima, rinitis alérgica... Y fue ahí, aprovechando la oportunidad que me brindaba la caminata, larga y serena, cuando me encontré conmigo misma y me detuve a dialogar...

Carlos, decía su hijo, había vivido intensamente, y murió muy preparado. En el argot cristiano, decir que alguien está preparado para morir tiene muchísimo calado antropológico. Requiere precisamente  ausencia de improvisación, sosiego, cálculo, previsión de lo que está por venir, rectificación del rumbo, "dejar mi casa en orden", preparada para la marcha y para el reencuentro futuro... Por eso, sin duda, la mejor preparación es la vida buena, intensamente vivida... Buena muerte, vida buena

Hoja de ruta

He decidido bautizar esta bitácora con un nombre extranjero, "wasatiya", palabra árabe que equivale a "moderación", "camino medio".

El nombre se debe a la lectura de un artículo publicado en la Revista Nuestro Tiempo, nº 651, en el que se habla de la iniciatia de Munter S. Dajani, profesor en la Universidad de Jerusalén, para acceder a la ansiada paz entre dos mundos aparentemente irreconciliables: Israel y Palestina. Dajani propone "wasatiya" para extender "una visión pacífica del Islam"  que sirva para crear una "cultura de la moderación". El propio nombre, explica  Javier Marrodán en Nuestro Tiempo, "es una metáfora de su planteamiento: wasantya no significa propiamente moderación sino camino medio".

Traigo a colación estas palabras para inciciar mi andadura por esta bitácora, con la ilusión de acercar mi pensamiento a todo aquel que quiera entrar por caminos de moderación a la hora de analizar la realidad  en sus múltiples manifestaciones...

Obligaciones diarias y los compromisos libremente adquiridos, marcarán el ritmo de esta marcha, que presumo será lenta, ojalá también segura.

Acabo con los versos del poeta de Castilla:

"despacito y buena letra

que el hacer las cosas bien

importa más que el hacerlas"



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