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Garzón en el banquillo

Garzón es noticia...

Hace un par de días escuchaba a Leire Pajín en los informativos de las 21.00 horas de Antena 3, un tanto contrariada por el proceso abierto contra Garzón. Lógicamente, mostraba, de palabra al menos, un profundo respeto a las decisiones de la alta magistratura del Estado; no obstante, le parecía muy cuestionable que la causa contra el Magistrado hubiese sido incoada por un grupo, creo recordar sus palabras, de ultra derecha...

Si os digo la verdad el comentario no me extrañó porque estoy acostumbrada a escuchar a nuestra clase política en términos de demagogia, pero también es cierto que me molestó. Me explico; en este bendito país, amparados por nuestra Constitución, cualquier ciudadano tiene derecho a mantener el ideario político que estime conveniente y deberá ser respetado siempre y cuando el susodicho se atenga a las reglas del juego de nuestro modus vivendi. Si eso es así, sobra cualquier atisbo de descalificación por la sencilla razón de que aceptamos, de veras, sin cortapisas, el pluralismo político.

Amnistía Internacional esgrime argumentos similares; parece que el hecho de investigar el franquisto justifica de por sí, cualquier tipo de acutación, como, por ejemplo, no aplicar la ley de amnistía de 1977...

Otro tanto hay  que decir de la "¿intelectualidad?" de izquierdas de nuestro país, que ha suscrito un manifiesto en el que muestran «su preocupación» por la actuación del Supremo. Si finalmente Garzón es juzgado, «asistiríamos al kafkiano proceso de un tribunal que encausa, en carne, a la justicia, sufriendo nuestra democracia el peor golpe desde el 23-F», afirman. Y yo pregunto a esa intelectualidad: ¿por qué?, ¿un juez es intocable, o es intocable este juez?, y de nuevo, ¿ por qué?; ¿ acaso Garzón está excento del imperio de la ley?

Al juez se le imputa un delito de prevaricación, al  iniciar, sin competencia legal, una causa por las desapariciones del franquismo. La decisión del juez Varela supone pasar a la fase de preparación de juicio oral. Esto significa que Garzón se sentará en el banquillo siempre que algunas de las partes personadas presente escrito de acusación contra él.

Varela acusa a Garzón de ser consciente de "su falta de competencia" ya que que los hechos denunciados "carecían de relevancia penal" por lo que "construyó una artificiosa argumentación" para sostener su instrucción.

Varela acusa a Garzón de haberse extralimitado en sus funciones suplantando la función que corresponde a los diputados y senadores al querer dejar sin efecto la Ley de Amnistía de 1977 para investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura de Franco.

Para Varela, la razón de ser de un juez es "la recta aplicación de la ley vigente. Serán quienes tienen responsabilidad política los encargados de conformar el ordenamiento jurídico, si se diera el caso. Sólo los partidos políticos que obtengan la mayoría parlamentaria suficiente pueden hacer efectivos "aquellos anhelos de justicia promoviendo y aprobando las oportunas modificaciones legislativas".


Además de este proceso, como ya es sabido, el Supremo también invesitga a Garzón por un presunto delito de prevaricación por ordenar escuchas supuestamente ilegales en prisión a los jefes de la trama de Gürtel y por el  cobro de unos cursos en la Universidad de Nueva York  a cargo del Banco Santander. Que actúe la justicia y esclarezca los hechos, señores... Y que la justicia sea independiente, también para Garzón...

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