Moncayo (2315 m.) 23 de mayo de 2010

Llevo un mes sin narrar mis subidas a la montaña; parte de la culpa la tiene "la pereza", esa comodona que se esconde dentro de cada uno de nosotros, en mayor o menor medida. De todoas formas, no todo es culpa de doña pereza, mis amigas de equipo tienen unos bolgs estupendos donde describen las mismísimas ascensiones que yo, ergo, para qué escribir dos veces...
Esta subida no ha sido lo que se dice..., masiva; sobre todo, si la comparamos con la del domingo anterior a Punta Espata, en la que creo alcanzamos la decena... Al Moncayo subimos Isabel y yo
Salida como siempre a las 8.30 desde el pincho. Tardamos un par de horas, y eso que yo pensaba que estaba más cerca. Empezamos la subida a las 11.00 a.m. unos 20 minutos antes de llegar al Santuario del Moncayo, situado a 1.620 metros de altura. El Santuario es un edificio grande, con bar y restaurante. Para llegar al Santuario la ruta habitual es Tarazona-Agramonte. El último tramo es de pista, que conforme se asciende, va empeorando. En las pequeñas paredes de granito situadas tras el refugio hay algunas vías de escalada.
El camino es evidente durante todo el recorrido; además, está concurridísimo. Varios carteles y mapas nos dan una idea de la subida. Un tiempo razonable para una subida tranquila es de unas dos horas; los montañeros habituados necesitarán menos tiempo.
La ruta asciende por el pinar de forma mantenida pero sin grandes repechos. A partir de una altura de 1850 m. los pinos van dejando paso a pedreras y zonas de matorral de montaña.
Así llegamos a un cruce, con un poste indicativo: siguiendo hacia delante, entramos en el circo glaciar, pero optaremos por el camino de la izquierda, que remonta en zigzag la enorme ladera pedregosa que cierra el circo a este lado.
Sin niebla, el camino resulta evidente, está bien marcado entre las piedras y señalizado también con hitos.
Desde allí, giramos a la derecha y tras un breve descenso, retomamos la última rampa que suavemente asciende a la cima del Moncayo (2315 m.), donde unos semicírculos de piedra nos facilitan la estancia protegiéndonos del viento. Las vistas son impresionantes; tuvimos suerte aunque el día no estaba totalmente nítido; eso sí, el viento era más que soportable, cosa rara desde la cima del Moncayo.
8 comentarios
dolores -
Teresa -
dolores -
Estela -
:-))))))
Y, ¿te caiste por el nevero? Pero, una vez o varias... cuenta, cuenta...
Isa -
dolores -
Estela -
Me alegro que disfrutarais. Es una cima que no hay que dejar de hacer y esta es una de las mejores épocas porque en verano hace mucho calor y en invierno es peligroso.
Isa -
Esta foto que has puesto quedó muy chula, menos mal que la chica que la hizó sobrevivió a semejante caida en esa misma laderita! jaja...
Me alegro de haber compartido contigo este pico, lo pasé genial, gracias!
Isa