apenas balbuceo tu nombre

apenas balbuceo tu nombre...
creo que ya no caigo en la soberbia que habitaba mi corazón, maduro y curtido, pero resistible a la cera de la humildad...
creo que de un tiempo a esta parte, han pasado unos años, me atrevo a mirarme en tí y a mostrarme como soy, sin máscaras que encubren mi grandeza y mi miseria
creo que a fuerza de golpes (cuántos he necesitado) vas esculpiendo algo bonito y deseado para tí; quiero gustarte, hacerte sonreir, quiero que me mires con ternura, y para eso, necesito palparte más, te siento lejano, apenas balbuceo tu nombre...
en estos días de privamera, de nuevo, tengo el corazón herido: pregustar y no poseer, saber lo que me espera pero no alcanzarlo aún, mirar viendo entreveladamente, sigo siendo miope en los sentidos y en las potencias del alma!!!!
siento que te siento lejano, que sigo balbuceando tu nombre...
6 comentarios
Javier L -
dolo -
Estela -
Por curiosidad, creo, no vanidosa. ¿Qué es lo que exáctamente os gusta de estas poesías?
dolo -
Javier L -
Estela -
Te dejo mi último poema, un poco melacólico, y otro más animado... hablamos!
Quien era, quien soy
Salió un día de otoño
en plena primavera
Bueno, no fue un día,
fueron dos, y al segundo,
le siguió el tercero
y unos cuantos más.
Pasaron varios meses
y siguió el otoño
durante varias estaciones.
Siempre llovía agua fría,
aunque afuera brillara el sol.
Pensé que mi vida era una hoja muerta
en suave descenso.
Sabía que era tu viento helado
quien me había arrancado del árbol,
de su savia, de su sangre caliente.
Y así pasó media vida.
Luego, en el suelo,
me violentaron a base de pisadas y puntapiés.
Pero la lluvia me ayudó, me pudrió,
pero no morí.
Al cabo del tiempo, recuperé la vida,
recuperé el verdor.
Inicié un nuevo ciclo,
que me dejó exhausta,
para aprender, finalmente,
quien era, quien soy.
Lenta avanza la vida
Lenta avanza la vida,
pero sin tregua.
Sin embargo, no es la vida quien camina,
quien caminas eres tú.
Eres tú que quien pone los fines y los principios,
quien vive las noches y los días
quien recibe la lluvia o el sol.
Histéricos circulaban por las calles riéndose o sufriendo sin sentido.
Frente a ellos, mi silencio; un silencio que va más allá de la falta de sonido.